Me cuentan que ayer, en el Gran Premio de Bahrein, hubo muchos adelantamientos. Me alegro porque, al parecer, varios de ellos tuvieron como protagonista a Fernando Alonso. Y me alegro igualmente porque me vienen a la memoria aquellos años en que la Fórmula 1 era un espectáculo digno de ver: carreras de verdad, no frías competiciones que se liquidan en los boxes. Y, para frialdad, se lleva la palma este circuito en medio del desierto, valga la paradoja.
Entiendo que Telecinco ha hecho un esfuerzo económico muy importante al comprar los derechos de retransmisión de la Fórmula 1. Es una decisión estratégica de la que debe sacar partido. Ahora bien, el tratamiento de su sección de deportes en los informativos está cayendo de lleno en la ridiculez. De repente, Fernando Alonso lo ocupa todo. ¡Hasta el fútbol ha pasado a segundo plano!
Y que conste: larga vida a Alonso.
5.4.04
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