El fútbol a menudo es cruel, pero la Liga siempre es justa. Nunca he visto a un equipo embolsársela sin merecerlo. Al Deportivo del 94 y a la Real Sociedad del año pasado, presas del vértigo, se les nubló la vista en el momento cumbre y perdieron el sprint final ante equipos más expertos y que en absoluto eran inferiores a ellos. El título del Valencia es incuestionable. En un año en que Madrid y Barcelona se han deslizado por toboganes opuestos, el equipo de Benítez ha mostrado sus virtudes sin desmayo, de principio a fin. Y son muchas: fortaleza, organización, equilibrio, sí, pero también la participación decisiva de jugadores decididamente brillantes. Me refiero a Vicente, que es un puñal. O a Baraja, que ha asomado con decisión en los momentos definitivos. No me refiero a Aimar, y no sólo porque apenas haya participado. Con él me pasa como con Nicole Kidman: no alcanzo a ver en ella el modelo de belleza que la prensa predica. Es guapa, sí, pero no más que muchas otras.
Hoy, día en que todo el mundo se dedicará unánimemente a cantar las virtudes del Valencia (yo mismo acabo de hacerlo un poco más arriba), quiero dejar dos apuntes. El primero: que este equipo (según algunos, el gran dominador del fútbol español en los últimos años), concluyó la pasada Liga, en la que oficiaba de campeón vigente, en quinto puesto, justo detrás del Celta que ahora se desangra a chorros en la cola. Moraleja: no existen recetas mágicas.
El segundo: que las alegrías, en contra de lo que se podía pensar, no han rebajado un ápice el tono avinagrado de Jaime Ortí, un presidente modelo de lo que NO le hace falta al fútbol español. Alentado por Ortí, del primer al último estamento, el club ha seguido empuñando innecesariamente un discurso agrio y victimista que no le ha aportado nada y, al revés, le ha privado de muchas simpatías neutrales como las que despertó en su día el Deportivo. “Tenemos que hacer el doble para conseguir la mitad”, ha dicho Benítez en más de una ocasión. Falso. Este Valencia ha recogido el premio al trabajo bien hecho dos veces en tres años. Es decir, cuando lo ha merecido. La experiencia nos dice que la Liga premia siempre al mejor. Así ha sido. Y así será.
10.5.04
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1 comentarios:
Ahí si que no cedo, Nicole Kidman juega en la Champions :-).
Por cierto que pasada esto del nuevo blogger, a ver si tengo tiempo de jugar con el
http://elcorredor.blogspot.com
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