“Quiero un equipo de legionarios”, ha dicho Maljkovic nada más firmar con el Madrid. La sentencia está a la altura de lo que se espera de él. Entrenador yugoslavísimo, y por tanto de perfil alto (me cuentan que engrosará la historia el meneo que le metió Pepu anoche a Ivanovic), Malikovic encarna lo que anhela buena parte de su nueva afición: que el Real Madrid deje de ser un equipo mediocre, pusilánime y de ánimo inestable; apenas capaz de encadenar unas cuantas victorias consecutivas que hacen renacer brevemente la ilusión pero que sólo sirven para amplificar el batacazo definitivo.
En cualquier caso, el yugoslavo aterriza como piedra angular cuando sólo debería ser la primera piedra. Él solo, con su pizarrita, no va a llenar el pabellón, El Madrid seguirá sin un mísero colín que llevarse al buche si no ata a jugadores de talento, que los hay aunque no abunden. Su problema es que hace tiempo que renunció a los galácticos y ahora se encomienda a los legionarios, una especie de casta obligada en un club sin personalidad, sin cantera y sin talonario. Suerte, Lolo.
3.6.04
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3 comentarios:
Creo que no es el camino para hacer renacer la ilusión en la seción. Con partidos de 45-43 no se llenan pabellones.
Por cierto falla el tercer enlace de la sección de bitácoras
Solucionado. Gracias.
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