22.10.04

Sinvergüenza vitalicio

Tras cesar como entrenador del Barcelona, Svetislav Pesic se dio de alta en el INEM. No es un chascarrillo, lo leí la semana pasada en El País. Aclaraba luego la noticia que eso no significa necesariamente solicitar la prestación por desempleo. “Faltaría más”, pensé. “Menudo caradura sería”.

El caso de Abelardo es bien distinto. Resulta que el famoso “Pitu” (vaya apodo, por cierto) ha estado cobrando el paro desde junio de 2003, fecha de su retirada. Le restaba un año de contrato con el Alavés, pero su rodilla izquierda dijo “basta” y se marchó. No había vuelto a ser el mismo desde aquel España-Inglaterra, amistoso disputado en febrero de 2001, en el que sufrió una grave lesión. Reapareció con el Barça un año y un mes más tarde, pero allí ya no había sitio para él. Se marchó al Alavés para entonar su canto del cisne, un año más tarde. Y de ahí, al INEM.

Pese a todo, lo más alucinante no es que un futbolista que cobraba 1,5 millones de euros netos por temporada en el Barça se plantara con el cazo en la cola del paro. Abelardo demandó a sus dos últimos clubes, a la mutua Asepeyo, que le aseguró como jugador de Barcelona, y a la Seguridad Social. El juicio acaba de tener lugar. Después de más de tres horas de intervención de médicos y abogados, ha quedado demostrado que Abelardo está incapacitado para trabajar como futbolista de élite, algo que a estas alturas nadie ponía en duda. Catalina Ordóñez, magistrada del Juzgado de lo Social número 3 de Gijón, tampoco. Ha emitido un fallo en el que considera aquella lesión un accidente laboral y concede al ex futbolista una pensión vitalicia de 1.400 euros mensuales.

No pongo en duda la legalidad de lo que ha hecho Abelardo. Tampoco conozco pormenorizadamente su situación personal ni sé si tendrá al acecho una ex mujer trincona como las de Roberto Carlos o Sony Anderson. Pero supongo, en primer lugar, que su posición económica es más que desahogada. Y además, si por cualquier motivo no lo es, me imagino que esa rodilla que no le permite ganarse la vida como futbolista de elite no le impide desarrollar otros trabajos con los que llevar el pan a casa. Por cierto, ¿no es una contradicción conceder una pensión “vitalicia” a alguien por su condición de futbolista de elite, tan delimitada en el tiempo?

Abelardo tiene 34 años, edad que muchos futbolistas no llegan a cumplir en activo. Cada mes se embolsará 1.400 euros sin dar ni golpe ni estar inválido. Y, por supuesto, con el riñón forrado de antemano. Su reclamación es legal, pero carece del más mínimo sentido de la ética. No me extraña que no haya querido hacer declaraciones. Si Pesic, en principio, me había parecido un sinvergüenza, no sé muy bien cómo catalogar a este tipo. Dejémoslo en “Pitu”.

1 comentarios:

airranz dijo...

El que también hizo esto en su momento fue Alkorta. Y este sin estar lesionado ni nada, y creo recordar que si hizo declaraciones.
Por supuesto está en su derecho, pero lo que dices, pedir el subsidio que no les van a dar más de 900 euros que es el máximo, cuando han ganado a diestro y siniestro.... y habiendo gente que le hace falta de verdad....
Quizás en esos casos había que hacerles unas inspecciones a fondo de todos sus contratos de imagen y similares....