El linchamiento verbal que sufrió ayer Radomir Antic a la salida de Balaídos resultó tan visceral como injusto. El Celta ya estaba hecho unos zorros antes de que él llegara. Se le puede acusar de no haber sido capaz de enderezar un equipo sumido en la depresión, de haberse visto superado. como él mismo ha reconocido. Se le puede achacar, en definitiva, un fracaso deportivo. De ahí a despedirle con tamaña bronca (no faltó quien le llamó “vividor” a voz en cuello, ni quien le exigió que se fuera sin cobrar un duro), hay un buen trecho. Lo único que Antic ha hecho en Vigo, mejor o peor, es entrenar. A la vista de los resultados, es más que posible que no lo haya hecho bien, pero ayer pagó los pocos platos que le ha dado tiempo a romper y los que muchos otros rompieron antes de que él cogiera al equipo.
No siento ninguna simpatía hacia Antic, que va camino (si no es cesado, cosa probable) de conducir a Segunda al tercero de sus cuatro últimos equipos. Por dos motivos. El primero, su propensión a deshacerse en lágrimas, hábito que tan bien ejemplificó en su día Luis Fernández en la sala de prensa de San Mamés. El segundo, sus comentarios saturados de rencor hacia Real Madrid y Atlético (especialmente el primero) en la Cadena Ser. Jamás comentó Antic un partido en el que el Madrid ganase justamente, sin concesiones arbitrales ni deméritos del rival. No habrá que explicarle con demasiado detalle, por tanto, por qué el público de Balaídos ha sido injusto con él. De llantos, heridas abiertas y rencores mal curados Antic sabe más que nadie.
29.3.04
El bisturí
No es normal el revuelo que se ha formado por la foto de Pablo Alfaro con un bisturí entre los dientes.
Se trata de un problema de contexto. La foto apareció publicada en la nueva revista FHM hace cosa de un mes, cuando Madrid (y particularmente el Metro) amaneció de pronto invadido por Elsa Pataki. Además de las fotos de rigor, en la revista aparecía un reportaje sobre futbolistas leñeros: Scaloni, Motta, Lembo... y por supuesto, el Doctor Alfaro, que se prestó a una foto divertida que no encierra en modo alguno la ofensa que algunos han querido ver.
Escribo esto porque es la primera vez que Alfaro tendrá razón si dice que se le critica sin motivo. Se le tacha de violento y de provocador, y sobran los ejemplos. Pero no ahora. Eso sí: es la primera vez en 17 años.
Se trata de un problema de contexto. La foto apareció publicada en la nueva revista FHM hace cosa de un mes, cuando Madrid (y particularmente el Metro) amaneció de pronto invadido por Elsa Pataki. Además de las fotos de rigor, en la revista aparecía un reportaje sobre futbolistas leñeros: Scaloni, Motta, Lembo... y por supuesto, el Doctor Alfaro, que se prestó a una foto divertida que no encierra en modo alguno la ofensa que algunos han querido ver.
Escribo esto porque es la primera vez que Alfaro tendrá razón si dice que se le critica sin motivo. Se le tacha de violento y de provocador, y sobran los ejemplos. Pero no ahora. Eso sí: es la primera vez en 17 años.
24.3.04
Ridiculeces
Aún cuelgan muchos lazos negros de los balcones. Cualquier cosa que pueda decir se me antoja ridícula. Que el Madrid parece agotado, que el Zaragoza es un justísimo campeón de Copa, que Ronaldinho nos quita día tras día la razón a los que sólo vimos en él un saltimbanqui. Que el Milán empaquetó en diez minutos los sueños del Deportivo, que no entiendo qué interés tiene la Fórmula 1, que el Pamesa no debe ni plantearse viajar a un país en guerra por un mísero partido de baloncesto. Todo esto, insisto, no me parecen más que ridiculeces.
1.3.04
Ahí queda eso
Ayer escuché dos sandeces bastante considerables. La primera, nada más acabar el partido del Madrid: recostado en la barra del bar, un buen hombre dijo que, si Casillas sigue así, dentro de unos años será un gran portero. Ahí queda eso.
La segunda, más grave, llegó pasada la medianoche, en El Larguero. Un gurú canoso (el mismo ojo clínico que hace cinco años auguró que el Barça ganaría Liga, Copa y Copa de Europa) aprovechó el mediocre partido de Valerón para cargar contra él y llamarle “impostor”. Ahí queda eso. ¿Dónde estaba este visionario el pasado miércoles? ¿Haciendo la previa del partido del Brondby? ¿Recostado también en la barra del bar? Vaya tertulianos que gastamos. Anoche sólo le faltó pedirle a De la Morena cambio para la tragaperras.
La segunda, más grave, llegó pasada la medianoche, en El Larguero. Un gurú canoso (el mismo ojo clínico que hace cinco años auguró que el Barça ganaría Liga, Copa y Copa de Europa) aprovechó el mediocre partido de Valerón para cargar contra él y llamarle “impostor”. Ahí queda eso. ¿Dónde estaba este visionario el pasado miércoles? ¿Haciendo la previa del partido del Brondby? ¿Recostado también en la barra del bar? Vaya tertulianos que gastamos. Anoche sólo le faltó pedirle a De la Morena cambio para la tragaperras.
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