12.4.04
Viva el Depor
El Milan aplastó al Deportivo en ocho minutos y, quince días más tarde, el Deportivo arrolló al Milan durante 90. Desafió a la lógica, dejó con la palabra en la boca a quienes llevaban dos semanas proclamando a los italianos campeones de Europa y nos recordó, en suma, que el fútbol es maravilloso. Viva el Depor.
La pirámide del Madrid
Yo también tengo una autopsia del Madrid. La Semana Santa la ha postergado y, Osasuna mediante, también la ha enriquecido.
Ante la recta final de una carrera de fondo en la que ha ido avanzando a golpe de sprints, esfuerzo a esfuerzo, partido a partido, el Madrid está agotado; acumula una notoria fatiga mental y física que convierte cada partido en un parto con dolor. Mil millones al año, ya pueden hartarse a gritarlo los tertulianos en sus bares, no le aligeran las piernas a nadie ni le hacen más virtuoso con el balón. En cuanto se acumulan dos derrotas, se desata un torrente de demagogia en torno a los futbolistas: juerga, salarios, ferraris... Puro oportunismo. Cierto es que fueron ellos quienes se derrumbaron en Mónaco, con la eliminatoria ya finiquitada, y quienes se estrellaron con clamor frente a Osasuna. Pero la responsabilidad de que a estas alturas de temporada no estén en condiciones óptimas no les corresponde a ellos, a los que acumulan los sprints. Porque han tenido que disputarlos todos.
La prensa, mayoritariamente, ha preferido hacer sangre con Queiroz, sobre el que recayó en su día un encargo imposible: ganar tres títulos de la máxima exigencia con apenas 13 jugadores de garantías. En las condiciones actuales, la filosofía presidencial de Zidanes y Pavones no deja de ser una mera utopía. No lo sería si de la cantera surgiera talento a espuertas, pero no es el caso. Borja, Portillo y Núñez no son precisamente Butragueño, Míchel y Martín Vázquez. De gestionar el factor corrector, de paliar ese déficit debería ocuparse el director general, figura reducida de facto al papel de interlocutor ante la prensa y el vestuario. Valdano, con su inactividad, es responsable de que la plantilla esté más descompensada que ayer pero menos que mañana. Porque si la fórmula de ZyP se sigue aplicando con el mismo fundamentalismo, dentro de unas temporadas no tendrán cabida en el equipo jugadores capitales como Iván Helguera o Míchel Salgado. Ahora bien: la patente de este binomio no le corresponde a Valdano. Él intentó fichar a Ayala y Milito, por ejemplo. No le dejaron. Tiene las manos atadas por la obstinación del presidente, que está restando competitividad al equipo.
Las responsabilidades en el Madrid actual se reparten de forma piramidal, de modo que cada estrato es responsable directo del fracaso de los niveles inferiores. En la base, los jugadores están exprimidos porque el entrenador no les da descanso. El entrenador no se atreve a darles descanso porque el director general no ficha. Y el director general no ficha, principalmente, por la tozudez del presidente. La clase media no garantiza ningún título pero, lo crea o no Florentino, ayudará al Madrid a competir en las mejores condiciones. Hablamos de clase media alta, no de saldos ni de medianías: hablamos de Solari, de Morientes, del propio Valdo (que además es un pavón), de jugadores como los que sostienen en lo más alto al Valencia o al Deportivo. Borja y Portillo no sirven para suplir a Ronaldo, como tampoco el barro sirve para sostener gigantes.
Ante la recta final de una carrera de fondo en la que ha ido avanzando a golpe de sprints, esfuerzo a esfuerzo, partido a partido, el Madrid está agotado; acumula una notoria fatiga mental y física que convierte cada partido en un parto con dolor. Mil millones al año, ya pueden hartarse a gritarlo los tertulianos en sus bares, no le aligeran las piernas a nadie ni le hacen más virtuoso con el balón. En cuanto se acumulan dos derrotas, se desata un torrente de demagogia en torno a los futbolistas: juerga, salarios, ferraris... Puro oportunismo. Cierto es que fueron ellos quienes se derrumbaron en Mónaco, con la eliminatoria ya finiquitada, y quienes se estrellaron con clamor frente a Osasuna. Pero la responsabilidad de que a estas alturas de temporada no estén en condiciones óptimas no les corresponde a ellos, a los que acumulan los sprints. Porque han tenido que disputarlos todos.
La prensa, mayoritariamente, ha preferido hacer sangre con Queiroz, sobre el que recayó en su día un encargo imposible: ganar tres títulos de la máxima exigencia con apenas 13 jugadores de garantías. En las condiciones actuales, la filosofía presidencial de Zidanes y Pavones no deja de ser una mera utopía. No lo sería si de la cantera surgiera talento a espuertas, pero no es el caso. Borja, Portillo y Núñez no son precisamente Butragueño, Míchel y Martín Vázquez. De gestionar el factor corrector, de paliar ese déficit debería ocuparse el director general, figura reducida de facto al papel de interlocutor ante la prensa y el vestuario. Valdano, con su inactividad, es responsable de que la plantilla esté más descompensada que ayer pero menos que mañana. Porque si la fórmula de ZyP se sigue aplicando con el mismo fundamentalismo, dentro de unas temporadas no tendrán cabida en el equipo jugadores capitales como Iván Helguera o Míchel Salgado. Ahora bien: la patente de este binomio no le corresponde a Valdano. Él intentó fichar a Ayala y Milito, por ejemplo. No le dejaron. Tiene las manos atadas por la obstinación del presidente, que está restando competitividad al equipo.
Las responsabilidades en el Madrid actual se reparten de forma piramidal, de modo que cada estrato es responsable directo del fracaso de los niveles inferiores. En la base, los jugadores están exprimidos porque el entrenador no les da descanso. El entrenador no se atreve a darles descanso porque el director general no ficha. Y el director general no ficha, principalmente, por la tozudez del presidente. La clase media no garantiza ningún título pero, lo crea o no Florentino, ayudará al Madrid a competir en las mejores condiciones. Hablamos de clase media alta, no de saldos ni de medianías: hablamos de Solari, de Morientes, del propio Valdo (que además es un pavón), de jugadores como los que sostienen en lo más alto al Valencia o al Deportivo. Borja y Portillo no sirven para suplir a Ronaldo, como tampoco el barro sirve para sostener gigantes.
5.4.04
Repostajes en vivo
Me cuentan que ayer, en el Gran Premio de Bahrein, hubo muchos adelantamientos. Me alegro porque, al parecer, varios de ellos tuvieron como protagonista a Fernando Alonso. Y me alegro igualmente porque me vienen a la memoria aquellos años en que la Fórmula 1 era un espectáculo digno de ver: carreras de verdad, no frías competiciones que se liquidan en los boxes. Y, para frialdad, se lleva la palma este circuito en medio del desierto, valga la paradoja.
Entiendo que Telecinco ha hecho un esfuerzo económico muy importante al comprar los derechos de retransmisión de la Fórmula 1. Es una decisión estratégica de la que debe sacar partido. Ahora bien, el tratamiento de su sección de deportes en los informativos está cayendo de lleno en la ridiculez. De repente, Fernando Alonso lo ocupa todo. ¡Hasta el fútbol ha pasado a segundo plano!
Y que conste: larga vida a Alonso.
Entiendo que Telecinco ha hecho un esfuerzo económico muy importante al comprar los derechos de retransmisión de la Fórmula 1. Es una decisión estratégica de la que debe sacar partido. Ahora bien, el tratamiento de su sección de deportes en los informativos está cayendo de lleno en la ridiculez. De repente, Fernando Alonso lo ocupa todo. ¡Hasta el fútbol ha pasado a segundo plano!
Y que conste: larga vida a Alonso.
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