El Comité Central de la Euroliga ha decidido finalmente tenderle un cable al Madrid y le ha regalado la plaza que el Happoel, su verdugo en la final de la ULEB, no ha podido ocupar por “problemas técnicos” (¿?).
Ahora sólo falta que el Madrid decida también ayudarse a sí mismo. Su primer fichaje ha sido un tal Cyril Julien, y como próximas incorporaciones suenan ilustres retales como Femerling, Sonko o Milan Gurovic. Al final repescan a Lucas Victoriano, lo estoy viendo.
Los partidos europeos del Madrid se disputarán en Vistalegre. Estudiantes lo ha llenado estos años, a veces hasta la bandera, y el contraste en la grada puede ser mayúsculo. Maljkovic ha sacado un excelente rendimiento de plantillas más bien justitas, como la de aquel Limoges del 93 que tumbó en Atenas al Madrid de Sabonis y a la Benetton de Kukoc. Pero que el Madrid pretenda regenerar el baloncesto con jugadores que no les sirven a sus rivales y confiándolo todo a las posesiones de 22 segundos parece una empresa complicada.
28.6.04
"Fútbol espectáculo"
El Terrassa ha contratado como entrenador a Juanma Lillo, al que su nuevo presidente ha presentado como un abanderado del fútbol espectáculo.
Lillo se dio a conocer por su trabajo en el Salamanca, con el que consiguió el ascenso a Primera División en la temporada 94/95. Un año más tarde fue cesado antes de concluir la campaña. No fue la última vez que tuvo que abandonar un banquillo antes de tiempo. He aquí el historial de Juanma Lillo desde que dejó Salamanca:
-Temporada 96/97: entrena al Real Oviedo. Es cesado en abril, a falta de ocho partidos. En 34 jornadas suma 38 puntos (10 victorias, 8 empates y 16 derrotas; 41 goles a favor y 57 en contra). Fue una de sus temporadas más exitosas.
-Temporada 97/98: tras unos meses de inactividad, se hace cargo del C. D. Tenerife en sustitución del portugués Artur Jorge hasta el final de Liga. En 13 jornadas consigue 15 puntos (4 victorias, 5 empates y 4 derrotas; 14 goles a favor y 13 en contra) y se salva por los pelos del descenso.
-Temporada 98/99: el Tenerife le mantiene en el cargo para el siguiente curso, pero no se come el turrón. Es cesado el 20 de diciembre tras obtener 13 puntos en 15 partidos (2 victorias, 7 empates y 6 derrotas; 17 goles a favor y 22 en contra).
-Temporada 2000/01: su mayor fracaso. El Real Zaragoza le destituye en octubre tras obtener 2 puntos en cuatro jornadas de Liga (dos empates y dos derrotas; 4 goles a favor y 6 en contra) y, especialmente, tras el ridículo papel desempeñado en la Copa de la UEFA. El Zaragoza, que había ganado por 4-1 en La Romareda al débil Wisla Cracovia, perdió el partido de vuelta por idéntico resultado y cayó en la tanda de penaltis. “Lo único que he tenido ha sido un mal comienzo del comienzo. Me llamaron para hacer una escultura y sin terminar la base me han dicho que soy un mal escultor”, declaró.
-Temporada 2003/04: tras comentar el Mundial 2002 para Antena 3 (es el inventor, no lo olvidemos, del concepto de “pregol”, nombre con el que designa a las situaciones de peligro), reaparece en Segunda División con el Ciudad de Murcia y logra de nuevo sus mejores resultados: 25 puntos en 21 partidos (5 victorias, 10 empates y 6 derrotas). De haber ganado ese verano Lluis Bassat las elecciones del Barça, Lillo habría sido el entrenador elegido por el director deportivo, su amigo Pep Guardiola. Increíble pero cierto.
Ahora, Lillo aterriza en el Terrassa. Tras cinco equipos y cinco ceses. Recapitulando, desde que salió de Salamanca ha necesitado 87 partidos para cosechar 21 victorias. Ahí queda el dato. Fútbol espectáculo.
Lillo se dio a conocer por su trabajo en el Salamanca, con el que consiguió el ascenso a Primera División en la temporada 94/95. Un año más tarde fue cesado antes de concluir la campaña. No fue la última vez que tuvo que abandonar un banquillo antes de tiempo. He aquí el historial de Juanma Lillo desde que dejó Salamanca:
-Temporada 96/97: entrena al Real Oviedo. Es cesado en abril, a falta de ocho partidos. En 34 jornadas suma 38 puntos (10 victorias, 8 empates y 16 derrotas; 41 goles a favor y 57 en contra). Fue una de sus temporadas más exitosas.
-Temporada 97/98: tras unos meses de inactividad, se hace cargo del C. D. Tenerife en sustitución del portugués Artur Jorge hasta el final de Liga. En 13 jornadas consigue 15 puntos (4 victorias, 5 empates y 4 derrotas; 14 goles a favor y 13 en contra) y se salva por los pelos del descenso.
-Temporada 98/99: el Tenerife le mantiene en el cargo para el siguiente curso, pero no se come el turrón. Es cesado el 20 de diciembre tras obtener 13 puntos en 15 partidos (2 victorias, 7 empates y 6 derrotas; 17 goles a favor y 22 en contra).
-Temporada 2000/01: su mayor fracaso. El Real Zaragoza le destituye en octubre tras obtener 2 puntos en cuatro jornadas de Liga (dos empates y dos derrotas; 4 goles a favor y 6 en contra) y, especialmente, tras el ridículo papel desempeñado en la Copa de la UEFA. El Zaragoza, que había ganado por 4-1 en La Romareda al débil Wisla Cracovia, perdió el partido de vuelta por idéntico resultado y cayó en la tanda de penaltis. “Lo único que he tenido ha sido un mal comienzo del comienzo. Me llamaron para hacer una escultura y sin terminar la base me han dicho que soy un mal escultor”, declaró.
-Temporada 2003/04: tras comentar el Mundial 2002 para Antena 3 (es el inventor, no lo olvidemos, del concepto de “pregol”, nombre con el que designa a las situaciones de peligro), reaparece en Segunda División con el Ciudad de Murcia y logra de nuevo sus mejores resultados: 25 puntos en 21 partidos (5 victorias, 10 empates y 6 derrotas). De haber ganado ese verano Lluis Bassat las elecciones del Barça, Lillo habría sido el entrenador elegido por el director deportivo, su amigo Pep Guardiola. Increíble pero cierto.
Ahora, Lillo aterriza en el Terrassa. Tras cinco equipos y cinco ceses. Recapitulando, desde que salió de Salamanca ha necesitado 87 partidos para cosechar 21 victorias. Ahí queda el dato. Fútbol espectáculo.
3.6.04
Legionarios a la fuerza
“Quiero un equipo de legionarios”, ha dicho Maljkovic nada más firmar con el Madrid. La sentencia está a la altura de lo que se espera de él. Entrenador yugoslavísimo, y por tanto de perfil alto (me cuentan que engrosará la historia el meneo que le metió Pepu anoche a Ivanovic), Malikovic encarna lo que anhela buena parte de su nueva afición: que el Real Madrid deje de ser un equipo mediocre, pusilánime y de ánimo inestable; apenas capaz de encadenar unas cuantas victorias consecutivas que hacen renacer brevemente la ilusión pero que sólo sirven para amplificar el batacazo definitivo.
En cualquier caso, el yugoslavo aterriza como piedra angular cuando sólo debería ser la primera piedra. Él solo, con su pizarrita, no va a llenar el pabellón, El Madrid seguirá sin un mísero colín que llevarse al buche si no ata a jugadores de talento, que los hay aunque no abunden. Su problema es que hace tiempo que renunció a los galácticos y ahora se encomienda a los legionarios, una especie de casta obligada en un club sin personalidad, sin cantera y sin talonario. Suerte, Lolo.
En cualquier caso, el yugoslavo aterriza como piedra angular cuando sólo debería ser la primera piedra. Él solo, con su pizarrita, no va a llenar el pabellón, El Madrid seguirá sin un mísero colín que llevarse al buche si no ata a jugadores de talento, que los hay aunque no abunden. Su problema es que hace tiempo que renunció a los galácticos y ahora se encomienda a los legionarios, una especie de casta obligada en un club sin personalidad, sin cantera y sin talonario. Suerte, Lolo.
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