Ayer, gracias a Carlos, me enteré de lo siguiente: "La directiva del Barça ha decidido que a partir de ahora sólo consumirá productos etiquetados en catalán”. Bon profit. O, como se dice en la pérfida meseta, con su pan se lo coman.
Recuerdo que, la pasada Navidad, la felicitación de los Barça Toons comenzaba con "Bon Nadal", proseguía con "Merry Christmas" y se extendía en una interminable retahíla de idiomas que incluía el francés, el alemán o el chino. Pero no el español, ¿tanto les costaba? Parece ser que sí. Los numerosos aficionados barcelonistas de Andalucía, Asturias o Extremadura, por citar sólo tres ejemplos, fueron ignorados. No así los numerosos culés de Eindhoven, Frankfurt y Osaka.
¿Globalización? Puro y duro aldeanismo.
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