Banderas que motivan despropósitos

Damir Skomina, el árbitro señalado por Amadeo Salvo/ Getty Images

Damir Skomina, el árbitro señalado por Amadeo Salvo/ Getty Images

Tras finalizar el encuentro de ida de las semifinales de la Europa League entre el Sevilla y el Valencia, el presidente de esta última institución, Amadeo Salvo, dejaba unas declaraciones contundentes a los micrófonos de Cuatro. Evidentemente la profesional del canal de Mediaset buscó las cosquillas del dirigente che y este se desfogó a gusto y en gran parte con razón, sin embargo viró hacia un sendero tenebroso cuando se refirió en un aspecto, la nacionalidad del cuadro arbitral.

Que los colegiados asignados para ese encuentro erraron en dos acciones que serían transcendentales,  como el gol de Mbia y la amarilla que acarrea suspensión a Alcácer, está fuera de toda duda. Es indiscutible. Sin embargo intentar justificar los errores de estos profesionales con el país al que representan, se podría considerar una auténtica falta de respeto y una clara manifestación de menosprecio.

El pequeño estado balcánico de Eslovenia no destaca por su nivel futbolístico. Es más allí, el balompié es ensombrecido por el hockey hielo, y no es de extrañar que su liga no sea una de las más boyantes de Europa. Pero aún sigue perteneciendo al fútbol europeo, y las comparaciones de colegiados europeos con los de otros lugares más recónditos y donde el fútbol está menos desarrollado es abismal, como muestra del arbitraje de un egipcio asistido por un trinitense y un ugandés sufrido por España en el mundial de Corea.

La UEFA, junto con la CONMEBOL, es la organización donde radican los mejores profesionales, especialmente a nivel de árbitros, por tanto si Damir Skomina lleva desde 2003 siendo colegiado internacional por el organismo europeo, su profesionalidad está más que constatada pese a que el fútbol de su país no sea tan pujante como pueda ser el inglés, el alemán o el español. Sus fallos son fruto de errores humanos, no tiene nada que ver con su nacionalidad ni de donde arbitre habitualmente.

Aparte de contar con el beneplácito de la UEFA, hay ejemplos que pueden desmontar la teoría territorial que defiende Salvo. Pese a no provenir de ligas de ‘alto standing’ el eslovaco Lubos Michel, el danés Kim Milton Nielsen o el uzbeco Ravshan Irmatov están dentro de los mejores árbitros del mundo y rebasarían en calidad a más de la mitad de los colegiados de la Liga BBVA. Pequeños ejemplos de que no se pueden realizar maliciosas acusaciones y otros despropósitos según la que bandera le cobije al afectado.

Nacho Mateo

Periodista, hice mis primeros pinitos en la prensa deportiva local y luego soñé con emprender. Curioso por naturaleza, también soy productor audiovisual. Cada uno se marca su propia frontera