La cara solidaria del fútbol

El refugiado Osama Abdul Mohsen a su llegada a Madrid/ AFP

El refugiado Osama Abdul Mohsen a su llegada a Madrid/ AFP

Europa vive consternada, y no ha sido hasta ahora que la tragedia ha golpeado sus propias fronteras, cuando ha sido consciente del drama de las guerras que se viven en Siria (guerra civil entre los ‘rebeldes’ y los leales a Al-Asad con un toque de Estado islámico), Irak (conflicto con el autoproclamado Estado islámico) o Afghanistán (donde una tercera parte del país está en manos de los talibanes). Aunque tarde, el marcar en rojo como prioridad el asunto de los refugiados y el querer darle una salida solidaria es algo loable por parte de la Unión Europea, que así sirve de ejemplo a entidades futbolísticas que han mostrado su lado más solidario.

Así equipos como el Real Madrid o el París Saint-Germain donaron un millón de euros a asociaciones humanitarias para apoyar a los refugiados, el Bayern de Múnich prestó sus instalaciones para dar cobijo a los cientos de personas que llegan a la capital bávara tras una larga travesía desde Grecia, el Oporto destinará un euro de cada entrada que venda en su futuro compromiso con el Chelsea en la Champions, el Inter y el Milan que se apostaron que el que ganara el derby della Madonnina donaría una cantidad de dinero a los refugiados (lo harán los neroazzurri), o el Wolfsburgo, que invitó a 1.200 refugiados a presenciar su victoria ante el CSKA Moscú en competición europea.

Gestos gratificantes de unos grandes equipos cuya responsabilidad social debe ser mayor, pero es más destacable si estas aportaciones solidarias parten de entidades más humildes como el Marítimo de Funchal, el Gante o el Malmoe que en comunicados afirman que darán apoyo logístico para aliviar la situación de muchos afectados por este drama, o el Dynamo Dresde que ha organizado un entrenamiento con niños y chavales refugiados para captar talentos y darles la oportunidad de mejorar su vida con un contrato con el club alemán en el caso de que sean aptos de pasar a las categorías inferiores. Y en este sentido, el apoyo que más ha trascendido ha sido el que se ha dado en España donde la CENAFE (Centro de Nacional de Formación de Entrenadores) ha ofrecido un contrato de trabajo a  Osama Abdul Mohsen, exentrenador de Primera División siria, que pasó a la fama cuando la inefable reportera húngara Petra Lazslo le zancadilleó cuando éste cruzaba la frontera entre Serbia y Hungría con su hijo en brazos. Osama trabajará en una Escuela de entrenadores de Getafe con la misión de instruir a los muchos técnicos de Kuwait, Catar o los Emiratos que vienen a formarse en la CENAFE y conocer de primera mano el fútbol español.

Pero no todo fue positivo. Hubo acciones desagradables y lamentables con respecto a la cuestión solidaria. Y no por culpa de los clubes, sino por culpa de la afición que muestra el lado más negativo del ser humano. Algo que se pudo ver ayer en el partido de la Europa League del Lech Poznan polacao, donde el club destinaría el equivalente a un euro de cada entrada a apoyo solidario, pero sus aficionados boicotearon la propuesta y dejaron las gradas vacías. Más lamentable fue lo que sucedió en Hungría tras el partido de su selección ante Rumanía del 4 de septiembre decenas de (censurado por insulto) se dedicaron a agredir a varios refugiados que estaban acampados al raso. Lamentablemente, la cara solidaria del fútbol siempre será manchada por algunos individuos de lesa humanidad.

Nacho Mateo

Periodista, hice mis primeros pinitos en la prensa deportiva local y luego soñé con emprender. Curioso por naturaleza, también soy productor audiovisual. Cada uno se marca su propia frontera