La misma cantinela

La selección española lleva con las dietas congeladas desde los 90/ Pablo MorenoYa se comentó en este mismo portal el tema de la desigualdad de los salarios entre el fútbol masculino y el femenino y ahora vuelve a resonar la misma cantinela en forma de nuevas desigualdades. Pese a que muchos se vanglorian de la positiva evolución del fútbol femenino en este país hay cosas que chirrían de sobremanera y los responsables simplemente agachan la cabeza o sueltan la fatua retahila de «no se puede hacer más».

Recientemente se ha emitido un documental en el programa de Sogecable, Informe Robinson, que revela que pese a los últimos éxitos de la selección española de fútbol femenino, donde hace unas semanas se alcanzó por primera vez en la historia la clasificación, un hito que se combina con los éxitos de las categorías inferiores (subcampeonato mundial sub 17, subcampeonato europeo sub 19), desde la RFEF se ha ninguneado a las futbolistas españolas al tener congeladas las dietas en unos 25 € (si el desplazamiento es en España, si es en el extranjero asciende a 40) desde el año 1995.

Una vez desvelada tal indecencia, la Federación se apremia a prometer que mejorará inmediatamente esta situación. Una noticia que llega tarde. Visto los éxitos de la selección masculina desde 2008 y con las ganancias de los ‘bolos’ que juega el conjunto que entrena Del Bosque, algunos harto polémicos como el de Guinea Ecuatorial, se podría haber subido la cuantía de esas dietas mucho antes, en vez de enriquecer a los directivos de turno.

Como conclusión me quedo con una frase que dijo la internacional española Natalia de Pablos al referirse de los éxitos cosechado que no repercuten en el estatus de las futbolistas: «Estamos cansadas de que digan que esto marcará un antes y un después. Yo estoy viviendo el antes, quiero vivir también el después». Esperemos que ese después se encuentre más cerca.

Nacho Mateo

Periodista, hice mis primeros pinitos en la prensa deportiva local y luego soñé con emprender. Curioso por naturaleza, también soy productor audiovisual. Cada uno se marca su propia frontera