Once estrellas, ningún argentino

Por primera vez en años ningún argentino está en el once ideal de la fase de grupos de la Champions/ UEFA

Por primera vez en años ningún argentino está en el once ideal de la fase de grupos de la Champions/ UEFA

Parece mentira que con tantos jugadores de altísima calidad y siempre protagonistas de lo más intenso de la Champions League, Argentina no tiene ningún representante en el once ideal de la primera fase del certamen, difundido esta semana por el sitio web de la UEFA. Después de muchas temporadas, entre lesiones, bajas de nivel y hombres que no terminan de afirmarse en sus equipos, esa es la realidad que muestra la formación de los mejores, que además sólo cuenta con cuatro sudamericanos.

Sin duda que las inoportunas lesiones de Lionel Messi y Sergio Agüero, por ejemplo, han privado de figuras medulares a la Champions y por ende al equipo ideal. Lo mismo, quizá, con la partida de Carlos Tévez, uno de los artífices de la campaña de la Juventus en la pasada edición, para su vuelta triunfal en su Boca Juniors. Pero hubo otras razones. Los grandes que forman la constelación de la selección albiceleste aparecieron muy poco en esta fase de grupos. Repasando cada lugar de la cancha, Sergio Romero la miró desde el banquillo del Manchester United; su compatriota Marcos Rojo jugó mucho allí pero sin trascender, al igual que Ezequiel Garay, fijo en el potente Zenit; Pablo Zabaleta, Nicolás Otamendi y Martín Demichelis alternaron en el City, al punto que lo más relevante fue la participación de Wilfredo Caballero, el ex guardameta de Boca, Elche y Málaga, reemplazando a Joe Hart ante la Juve en Turín. Entre los mediocampistas, Ángel Di María marcó goles pero no fue el destacado del París Saint-Germain, mientras Roberto Pereyra y Enzo Pérez gravitaron poco en la Juventus y Valencia, respectivamente. Tampoco descollaron Javier Pastore, que más tarde se lesionaría, y Ezequiel Lavezzi en el PSG, lo mismo que el ascendente Paulo Dybala en la Juventus. En tanto, Ángel Correa y Luciano Vietto participaron en algunos encuentros del Atlético Madrid pero fueron eclipsados por otros destacados.

Mucho menos podrían figurar Pablo Piatti, Alejandro Domínguez, Esteban Cambiasso, Leonardo Sigali o el regresado Daniel Osvaldo, de poca presencia o en conjuntos eliminados. Y obviamente otros potenciales integrantes del once estrella compiten en la Europa League, como Lucas Biglia, Érik Lamela (sí integrante del once de la segunda competición europea) o Gonzalo Higuaín. En cambio, fueron Éver Banega y Nicolás Gaitán que sobresalieron en el Sevilla y el Benfica, con suerte diversa ya que mientras el exmedio boquense cayó a la Europa League, el otro ex azul y oro pasó con buena actuación a octavos de final, pero pese a su entrega ninguno convenció lo suficiente para incluirlo en ese once ideal.

Con tal panorama, por supuesto una coyuntura momentánea más que una alarma, los argentinos siempre presentes esta vez dieron paso a sólo cuatro de sus compañeros de continente, el excelente uruguayo Diego Godín (recientemente pretendido por Boca Juniors), baluarte en el Atlético, y los brasileños Thiago Silva (PSG), Willian (cinco goles con el Chelsea) y Hulk, uno de los responsables de la gran clasificación del Zenit. A ellos se unieron, según lo decidido por UEFA.com, el portero Kevin Trapp del París Saint-Germain, los defensas David Alaba del Bayern Múnich y Andrea Barzagli de la Juventus, el inglés Raheem Sterling del Manchester City y la sorpresa del once, el belga Sven Kums del Gante, y los superpoderosos Cristiano Ronaldo, máximo goleador hasta el momento con once tantos, y Thomas Müller. Los retornos de Messi y Agüero y las presencias de los demás en los atrayentes octavos seguramente cambiarán en algo esta realidad, tan impensada como transitoria. Por ahora, los argentinos se extrañan entre los más grandes de Europa.

Diego Yamus

Argentino. Soy periodista deportivo hace 21 años mi hábitat ha sido normalmente las ondas radiofónicas. Colaboro en La Paradinha y en el blog Sporting África. No me gusta el sensacionalismo, los rumores o la crítica destructiva. Amo el averiguar permanentemente el pasado para entender el presente y el respeto por los nombres o apellidos bien escritos.