Una afición con orgullo

El 'xerecismo' está muy vivo gracias a su afición/ Grupo Joly

El ‘xerecismo’ está muy vivo gracias a su afición/ Grupo Joly

La vida nos pone a veces en situaciones complejas que necesitan de decisiones drásticas para resolverlas. Son momentos difíciles y, casi siempre, dolorosos y cuya solución solo acepta dos opciones cada una de las cuales situada en un extremo diferente. O blanco o negro. No hay grises. Algo así le pasó al xerecismo el pasado junio cuando tuvo que decidir entre seguir con la mentira o empezar de cero. Y eligió lo más difícil: empezar de cero. No parecería una decisión del todo difícil si no tuviéramos en cuenta que hablamos de un equipo de fútbol.

Se dice que una persona puede cambiar de casa, de coche, de pareja, de partido político y de prácticamente todo pero de lo que jamás podrá cambiar es de equipo de fútbol. Y en aquel momento el xerecismo, a ojos del resto de aficionados al fútbol ignorantes de la situación real del xerecismo, quedaba como una afición que, tras el descenso a 2ªB tras once años en LFP, abandonaba a su equipo de toda la vida y comenzaba la creación de uno nuevo. Visto así, la decisión que tomó la afición xerecista aquel 28 de junio sonaba más a acto cobarde y poco fiel que a una decisión consensuada, justa y lógica.

Contándolo todo muy brevemente: (para conocer mejor esta historia, os invito a leer este post más extenso) el club acumuló pérdidas millonarias, entró en concurso de acreedores del que se salió de aquella manera y el año pasado, ya fuera del concurso, la situación se agravó y, para más inri, la pelota no entró. A la pésima situación institucional se sumó una vergonzosa temporada con descenso incluido y los tambores de disolución empezaron a sonar más fuerte que nunca. Ante esa situación, los aficionados azulinos se adelantaron a los acontecimientos y se puso manos a las obras en la creación de un nuevo club que aglutinara el sentimiento xerecista que se perdía con la desaparición del Xerez CD.

Y así nació el Xerez Deportivo Fútbol Club en la mañana de un 28 de junio de 2013 como un grito contra el fútbol negocio y contra las SAD que tanto daño ha hecho a los clubes de fútbol en España; un club democrático, sin ánimo de lucro y cuyos socios son los dueños. En posterior asamblea, la afición xerecista decidió salir a competir esta misma temporada. Sin embargo, el Xerez CD aún no ha desaparecido por lo que nos encontramos en Jerez con dos equipos que tiene una misma afición aunque la SAD se ha quedado prácticamente sola (no alcanza ni los 300 abonados) mientras que el nuevo club aglutina a casi 6.000 socios a pesar de competir en la segunda provincial gaditana, la octava y última categoría del fútbol español. De manera gráfica; en un lado tenemos a un recién nacido dando sus primeros pasos y, en el otro, tenemos a un pobre viejo enfermo crónico sin posibilidad de cura y pidiendo a gritos que se acabe con esa agonía pero le mantienen con vida a pesar de su sufrimiento y de los que lo quieren.

La afición xerecista dio un paso complicado y quizás incomprensible para muchos que son ajenos a la actualidad del xerecismo pero no por ello un paso consensuado y lógico. Cada día que pasa los xerecistas están más seguros de haber acertado en su decisión; una decisión que seguramente, por desgracia, no será única en el fútbol español y más pronto que tarde veremos a otras aficiones dar pasos similares al paso que dio la afición xerecista el pasado verano.

El xerecismo ahora es libre y cuando uno está en libertad es feliz. Tras años de maltratos y vejaciones (que aún siguen) se pasan a años de ilusión y de esperanza. Al xerecista hoy no le pesa la sonrisa, irradia felicidad por los cuatro costados. Cada partido que juega el Xerez, ya sea en casa o fuera; amistoso u oficial, es una fiesta en la grada. El xerecismo mira ahora al futuro con pasión y optimismo; observa a su equipo, que es suyo de verdad, como unos padres observan a su hijo recién nacido, disfrutando de cada momento, sabiendo que no solo están viviendo algo histórico sino que también son partícipes de esta historia tan bonita que en un futuro se contará a quienes no la vivieron.

Mientras en el terreno de juego todo va sobre ruedas (el equipo lidera la liga con 17 victorias y una sola derrota en 18 jornadas de competición), el club sigue dando pequeños pasos y sentando las bases para un futuro prometedor, teniendo en cuenta los errores del pasado y buscando ser un club modélico, que represente a su tierra y a su gente. La construcción de una ciudad deportiva; la idea innegociable de la implantación de una cantera y la creación de un área social con fuerza dentro del club son algunas de las piezas de un puzzle que el xerecismo va formando con mimo; sin prisa pero sin pausa.

También hay otros debates como la posible compra de plaza en una categoría superior con el objetivo de acortar plazos para llegar cuanto antes a categorías nacionales. Quizás este debate sea lo de menos porque cuando uno es de un equipo, al final, en lo más profundo, lo que menos importa es en la categoría que compita porque para uno su equipo es y será siempre el mejor del mundo juegue en la categoría que juegue. Por eso, hoy, para el xerecista, Edu Villegas es el mejor portero del mundo, César el mejor extremo y no entiende cómo el Balón de Oro no fue para Dani Pendín. Un equipo es una forma de vida, una previa con tu gente, un cántico, un himno y, en definitiva, un orgullo; y el orgullo no entiende de divisiones.

El xerecismo decidió resetear, empezar de cero; dar un mal trago (a nadie le gusta tener que crear un nuevo club) para empezar a disfrutar de mejores sabores. La afición xerecista ahora pasea orgullosa su club por la categoría más baja del fútbol español pero eso no importa porque la libertad y la dignidad ni se compran ni se venden y el Xerez Deportivo Fútbol Club es un club digno y libre, de su gente. Y no, no hará falta esperar mucho tiempo y tener que llegar a Primera División (si es que algún día se llega) para justificar todo lo que se está haciendo; para el xerecista todo ya ha valido la pena pues el futuro de su club es suyo y eso ya nadie se lo podrá quitar.

Pablo Pérez Lavilla

Periodista. Alejado del ruido. Amante de las historias en las que el fútbol es mucho más que un juego.

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