Icardi, la gran promesa argentina

Mauro Icardi constituye una de las mayores promesas del panorama futbolístico/ Getty Images

Mauro Icardi constituye una de las mayores promesas del panorama futbolístico/ Getty Images

Desconocido para sus compatriotas salvo por sus cuestiones extrafutbolísticas, Mauro Emanuel Icardi Rivero (18 de febrero de 1993, Rosario, Argentina) es sin embargo bien visto para el balompié mundial por sus cualidades y dotes goleadoras. Pero es justo decir que, a pesar de su corta pero exitosa carrera en España e Italia, aún no se lo puede considerar dentro de la vitrina de los consagrados como Messi, Agüero o tantos otros argentinos brillantes en Europa.

En una historia parecida a la de Messi, otro rosarino, Icardi se fue a vivir con su familia a España pero no por su salud; a los nueve años se trasladó a las islas Canarias y comenzó a jugar en el UD Vecindario, donde marcó más de 500 goles en las categorías juveniles y conoció al agente FIFA Abian Morano, quien lo recomendó mediante un vídeo del torneo internacional de Arona. Valencia, Sevilla, Espanyol, Deportivo de La Coruña, Arsenal, Liverpool y los dos grandes españoles, Barcelona y Real Madrid, se interesaron por él. Fue el Barça quien lo consiguió en 2008 y lo fichó hasta 2013. Y mientras Messi ya era una estrella con el conjunto de Josep Guardiola, Icardi brillaba en La Masía.

En dos temporadas en el conjunto juvenil fue máximo goleador y ganó una Liga y una Copa de Cataluña, además del subcampeonato del Mundialito de Clubes en 2010, cuando al mismo tiempo integró la selección sub 17 de Argentina. Hasta que en enero de 2011, la Sampdoria (entonces en la Serie B de Italia) lo fichó a préstamo del club catalán, que acordó quedarse con un 15 por ciento del monto de su pase en futuras operaciones del equipo italiano, que en julio de 2011 ejerció la opción de compra y lo adquirió por 400 000 euros. El delantero pagó la confianza de su nuevo club, primero como mayor artillero del conjunto Primavera (filial) dos años seguidos y luego, como profesional, ayudando a ascenderlo nuevamente a la Serie A, con su primer gol en mayo de 2012 ante el Juve Stabia que posibilitó el pase a la próxima ronda de la repesca por el ascenso, que finalmente consiguió tras vencer al Varese por 1-0.

Su buen hacer en Liguria le sirvió para ser llamado con la sub 20 albiceleste, con la que disputó el torneo internacional de L´Alcudia, donde marcó tres tantos, siendo el máximo goleador y llevando a su combinado a obtener por primera vez el campeonato. Y ya en la Serie A de Italia, comenzó a demostrar sus cualidades haciendo goles de todo tipo y en cantidad, como el doblete a la Juventus para ganar dos a uno a pesar de estar en inferioridad, o los cuatro al Pescara en la goleada de seis tantos a cero. Su actual entrenador Roberto Mancini, entonces del Manchester City, se interesó en él en enero de 2013. Y como no, el seleccionador del combinado juvenil argentino, Marcelo Trobbiani, quiso contar con él para el Campeonato Sudamericano de Mendoza, pero sólo pudo hacerlo en un par de amistosos porque la Sampdoria no lo cedió para ese certamen y Argentina se perdió un valor muy importante algo que supuso no conseguir el billete para el mundial sub 20 de Turquía.

Iban pasando los meses e  Icardi seguía brillando en la Samp llamando la atención del seleccionador absoluto Alejandro Sabella, que lo vio en el triunfo 3-1 sobre la Roma en febrero de 2013 donde tomaría buena nota de sus cualidades, pero no sería hasta octubre de ese mismo año que Sabella le diera oportunidad de vestir la albiceleste en un encuentro donde remplazó en la segunda parte al celtista Augusto Fernández. Poco antes de su debut, el Inter de Milán lo fichó por trece millones de euros y le colocó la vitola de gran esperanza del cuadro lombardo. Su primer partido con los neroazzurri fue en la ronda inicial de la Copa Italia en el 4-0 al Citadella, donde jugó los 90 minutos y que pese al resultado no logró marcar su primer gol, algo que llegaría un poco más tarde contra la Juventus, de la que es su bestia negra al marcarle en todos los encuentros en que la ha enfrentado; fue un remate de derecha por el centro del área hacia el lado derecho de la portería para un 1-0 parcial que terminó en un 1-1. Pero no tuvo continuidad como titular, hasta la segunda mitad de campaña 2014 merced a buenas actuaciones y por supuesto moviendo las redes contrarias, como en el 4-1 a la Lazio que significó la despedida de una leyenda, el capitán Javier Zanetti, tras dos décadas en el Inter. Esa campaña. a pesar de sus nueve dianas, el de Walter Mazzarri culminó quinto y sólo entró a la Europa League.

Como siempre ha ocurrido antes de cada inicio de temporada, varios grandes se interesaron los servicios de la promesa del momento, e Icardi no iba a ser menos. Pero los quince millones de euros pretendidos por el equipo milanés fueron excesivos para los demás y Mauro permaneció con los suyos, siendo en julio de 2014 el jugador que más camisetas vendió por encima del croata Mateo Kovacic y el serbio Nemanja Vidic, uno de los nuevos fichajes. La pasada campaña, ya definido como titular, se convirtió en ídolo de su hinchada, con actuaciones como un triplete ante el Sassuolo en un 7-0 o, cuando tras una primera vuelta sensacional, hizo el gol triunfal del 2-1 a la Roma que lo dejaba fuera de la lucha por el título. Así se consagró como el ‘capo cannoniere’ de la Serie A con 22 goles junto a Luca Toni, del Hellas Verona, aunque el Inter sólo alcanzó un mediocre octavo puesto. Con un fabuloso promedio de 0,45 goles por partido en toda su carrera, es un destacado del Inter, ídodo y segundo capitán detrás del defensor Andrea Ranocchia, y del fútbol mundial con sus apenas 22 años. Pero todavía tiene mucho para dar y para perder, por lo que es preferible colocar a Mauro Icardi como una joven promesa que seguramente se consagrará próximamente.

Diego Yamus

Argentino. Soy periodista deportivo hace 21 años mi hábitat ha sido normalmente las ondas radiofónicas. Colaboro en La Paradinha y en el blog Sporting África. No me gusta el sensacionalismo, los rumores o la crítica destructiva. Amo el averiguar permanentemente el pasado para entender el presente y el respeto por los nombres o apellidos bien escritos.