Nápoles, una resistencia a los poderosos

San Paolo es una auténtica caldera/ Getty Images

La historia siempre nos ha mostrado, ciudades, regiones o incluso países que se han sublevado, levantado ante enemigos más poderosos. Grupos humanos a los que su coraje y valentía les ha llevado a pelear mirando a los ojos a auténticas potencias a las que a otros les habría dado miedo tan siquiera intentarlo. Si lo extrapolamos al fútbol, Napolés es una ciudad exactamente así, entregada a su equipo, vive por y para él.

Los napolitanos son conscientes de su inferioridad en cuanto a historia o masa social (más allá de la propia ciudad), con otros equipos pero en su casa, en su campo, mandan ellos. San Paolo no es un estadio normal, no tiene una afición normal. Napolés es especial y su sentir por el fútbol, por su equipo, traspasa lo humano para alcanzar unas cotas de identificación increíbles. Es imposible pasear por la ciudad del sur de Italia y no encontrar cada pocos metros alguna distinción de su club, ya sea en forma de bandera o de hincha con una camiseta. Sobre todo, cuanto más cerca estés de su templo.

San Paolo es un estadio muy complicado, los tifosi napolitanos aprietan mucho y se convierten, más allá del tópico, en parte del equipo. La afición sabe que su apoyo es importante y que sus jugadores los están esperando. Un partido del Nápoles como local no se entiende sin un campo encendido, con una afición tirando de su equipo e intimidando al rival. Un ruido infernal, un apoyo hasta el desaliento. Eso es, exactamente, lo que sufrirá el Real Madrid. El 3-1 de la ida da una importante ventaja pero, en uno de los partidos más importantes de la historia napolitana, el factor San Paolo puede dar fuerzas al débil. A ese que no teme a nadie cuando está rodeado de su gente.

San Paolo justo antes del comienzo de un Nápoles-Bayern Múnich/ Giacomo Guarracino
En Nápoles quieren tratar de tú a tú al Real Madrid, como ya lo intentaron hace casi 30 años con Maradona liderando las filas italianas. Era la temporada 87/88 y el partido de vuelta también se jugaba en Italia. El 2-0 del Bernabéu le sirvió a un Real Madrid que empató a uno en la vuelta en San Paolo. Pero que sufrió durante más de 30 minutos, justo el tiempo que los napolitanos estuvieron a un solo gol de igualar la eliminatoria. Paco Buyo emergió como héroe hasta que Butragueño consiguió el empate y cerró el pase a la siguiente ronda de la Copa de Europa.

Ida y vuelta de la eliminatoria de la temporada 87-88/ Inpuntadimouse
Ese partido tiene muchas similitudes con el actual. Además de ser la vuelta en Italia y que el Real Madrid lleve ventaja de casa, los napolitanos quieren volver a demostrar que son especiales. 30 años después vuelven a tener como plan molestar el descanso del equipo blanco. Para ellos el partido empezó justo cuando los de Zidane llegaron a su ciudad. No se han separado del hotel madridista ni tan siquiera por la noche. En los 80 les interrumpieron el sueño a los españoles y los madridistas les pagaron terminando con el sueño europeo de los italianos. La primera vez no les funcionó, pero han vuelto a trazar la misma estrategia.

Napolés y sus vecinos son diferentes. El futbol y su equipo son casi una religión para ellos y todos los napolitanos la procesan. Todos sienten lo mismo, juntos son más fuertes. Napolés no se puede conquistar, no se llega a someter, siempre tiene un último aliento mientras mira a los ojos al rival. Ellos pondrán la caldera, el infierno y todo su empuje pero el Real Madrid es superior futbolísticamente y tiene en su mano salir vivo, y con el billete de cuartos, de un estadio que apretará lo imposible por evitarlo.

Nacho Cartes

Periodista. El deporte por bandera, una auténtica pasión.