Roger Milla, cuando la edad no importa

Roger Milla, un mito del fútbol camerunés/ Eric Renard

Roger Milla, un mito del fútbol camerunés/ Eric Renard

Hace poco los medios se hacían eco de un comentario que hizo José Mourinho sobre si Samuel Eto’o tenía mucha más de la edad de la que atestiguaban los documentos oficiales a lo que el delantero camerunés respondió marcando en el siguiente compromiso del Chelsea y celebrando dicho tanto simulando que tenía unos achaques por su avanzada edad. Con este gesto el ex mallorquinista da a entender que no importa la edad siempre que puedas cumplir con el objetivo, en su casa marcar goles, algo que bien puede atestiguar su compatriota y mi primera gran estrella de Camerún, Roger Milla.

El saber popular dice que Italia 90 fue la más monótona de los recientes mundiales; pocos goles y demasiadas tarjetas y tandas de penaltis. Pero 1990 también fue el año de Gascoigne, René Higuita, Totó Schillaci y por supuesto, Roger Milla. El delantero de Yaundé fue sin duda el artífice del sorprendente pase de Camerún a cuartos de final. Con 38 años (que como en el caso de Eto’o se especulaba que podrían ser más) la magnifica actuación de Milla se vio reflejada en cuatro goles y en una de las mejores celebraciones jamás vistas, fuente de inspiración de una generación de jóvenes seguidores, que no dudaron en emular su bailoteo alrededor de banderines de córner imaginarios.

Su primera aparición en la Copa del Mundo fue en España 82, año en el que Camerún cayó eliminado tras empatar los tres partidos. El por aquel entonces futbolista del Bastia jugó los tres partidos pero no pudo ver puerta y el único tanto camerunés de la cita española fue obra de M’Bida. De aquel grupo A se clasificaron Polonia e Italia, este último, a la postre campeón, también cosechó tres empates como el combinado africano y su pase radicó en tener un gol más en su cuenta con respecto a los cameruneses.

Ocho años más tarde, Roger Milla se desquitó en su retorno a una cita mundialista. Debido a su edad y a que esa temporada había estado de vacaciones en un campeonato amateur como el de la isla de Reunión, Milla tenía asumido su rol como jugador de ‘refresco’, por lo que en el primer choque ante Argentina entró en la segunda parte y no pudo prodigarse mucho en ataque, tampoco importó, ya que Camerún consiguió un sonada victoria ante los recientes campeones del mundo liderados por un tal Diego Armando Maradona. En el segundo partido, Milla volvió a salir en la segunda parte y esta vez sí fue decisivo. En diez minutos resolvió un partido que se encontraba empatado con dos tantos que sería respondidos por un gol de Rumanía firmado por Balint. En el último partido, el cuadro africano, ya clasificado, se dejó doblegar por una Unión Soviética, con escasas opciones de pasar, por cuatro a cero.

En octavos esperaba Colombia. Frente al cuadro cafetero Milla volvió a perforar la portería rival en dos ocasiones, lo que supuso la clasificación de los Leones Indomables para cuartos de final. El primer gol fue fruto de un magnífico remate que prácticamente ha caído en el olvido debido al segundo tanto. René Higuita, el estrambótico meta colombiano, intentó regatear a Milla a cuarenta metros de la línea de gol, pero éste le robó el balón le hizo un caño y culminó el gol más fácil y famoso de su carrera. En el partido más importante de la historia futbolística de Camerún, los cuartos de final ante Inglaterra, el veterano ariete no pudo poner su granito de arena, y los africanos se vieron apeados tras un vibrante encuentro que llegó a la prórroga y se cerró con un 3-2  donde tres de los cinco goles llegaron desde los once metros.

La rúbrica final en a su destacada carrera llegó con su gol ante Rusia en el mundial de Estados Unidos 94 (en un partido que acabó encumbrando a Oleg Salenko autor de cinco tantos en ese 6-1), gracias al que se convirtió, con una edad oficial de 42 años en el goleador más veterano de la Copa Mundial de la FIFA. Todo un verdadero hito y una muestra de que los goles no entienden de edades.

Nacho Mateo

Periodista, hice mis primeros pinitos en la prensa deportiva local y luego soñé con emprender. Curioso por naturaleza, también soy productor audiovisual. Cada uno se marca su propia frontera