Vivir la rivalidad Benfica-Sporting en ambos bandos

João Pinto fue un referente en ambos equipos/ RCR

João Pinto fue un referente tanto en el Benfica como en el Sporting de Lisboa/ RCR

El fichaje de André Carrillo por el Benfica (pese a los constantes rumores que le ponían en las filas del Valencia o el Sevilla) o que Bruno César recale en este invierno en la escuadra del Sporting de Lisboa reviva una historia antigua llena de fricciones, la que se basa en el trasvase de jugadores entre los dos mayores clubes de Lisboa, y que supone el origen de una rivalidad iniciada en 1907. Fue el 1 de diciembre de ese año que se realizó el primer partido entre los dos equipos, y unos meses después, ocho jugadores del por entonces Sport Lisboa (germen del actual Benfica) se ‘mudaron’ al Sporting Club de Portugal: los hermanos Cândido y Antonio Rosa Rodrigues, además de José da Cruz Viegas, Emilio de Carvalho, Albano dos Santos, Antonio Couto, Daniel Queiroz dos Santos y Henrique Costa. Desde entonces, con periodos de tiempo más o menos ‘tranquilos’, la rivalidad se ha establecido protagonizando más historias como ésta.

Antes de la creación de la liga portuguesa, trasvases como el protagonizado por Valadas (un sportinguista que dejó a los leones en 1933, brillando después en el Benfica durante diez temporadas) o el cancerbero Dyson (que hizo el camino inverso en 1931) fueron aliñando poco a poco la historia, que también tuve puntos álgidos con las entradas y salidas de entrenadores, un  aspecto que parece no tener fin, pues bastante sonada fue la marcha de Jorge Jesús este verano de del Benfica al Sporting, reviviendo la primera que se dio con el inglés Arthur John que hizo el mismo trayecto en 1931.

Volviendo a la esfera de los jugadores que vistieron las dos elásticas desde la creación de la liga profesional lusa, Carrillo se convertirá en el próximo verano en el tetragésimo cuarto futbolista del amplio listado. Pero son menos, mucho menos, los casos de jugadores que, como Carrillo, hicieron el viaje directo sin hacer transbordo en ningún otro equipo. Y aún son menos, los que dejaron huella en ambos clubes.

Con respecto al trasvase directo, los casos más significativos (también porque son los más recientes) son los protagonizados por Paulo Sousa y João Pinto que pasaron de águila a león. Con respecto a Paulo Sousa su traspaso vino acompañado por la llegada Antonio Pacheco, otro baluarte benfiquista, que en el verano de 1993, aprovechando la crisis del Benfica (segunda temporada consecutiva a la sombra del Oporto, e inestabilidad en el banquillo tras el cese de Tomislav Ivic) y la tentadora propuesta tentadora de Sousa Cintra, entonces presidente leonino, ambos cambiaron Da Luz por Alvalade. Sin embargo el cambio no fue igual de productivo para los dos jugadores. Pacheco llegaba como rodado extremo y segundo en el mando benfiquista tras Antonio Veloso pero en el Sporting su carrera se diluyó (35 partidos en dos temporadas) y cayó al ostracismo, mientras que Paulo Sousa, por entonces una de las dos jóvenes perlas encarnadas junto a Rui Costa, confirmó todo su potencial, convirtiéndose el referente de los leones y completando una temporada magnífica que le brindó la oportunidad de firmar por la Juventus donde se consagraría como campeón de Europa. El culebrón que fue el traspaso de Paulo Sousa aún tiene sus consecuencias pues al que luego fuera jugador del Espanyol es repudiado por los seguidores benfiquistas.

Por otro lado está el caso de João Pinto. El que fuera goleador del Benfica, arribó a un Sporting campeón liguero en 2000 en un intento del conjunto blanquiverde por construir un equipo que marque época al firmar también a los repatriados Paulo Bento (otro que vistió ambas camisetas) y Ricardo Sa Pinto. João llegó a Alvalade libre para poner el broche de oro a su carrera y en las cuatro temporadas que estuvo rindió a buen nivel y fue pieza clave junto con Mario Jardel para el título de Liga del 2002 (último campeonato liguero de los ‘leões’). El hecho de que se fuera libre y ya casi en el ocaso de su carrera al eterno rival, hace que el ariete luso continúe siendo apreciado en Da Luz.

Por regla general, el Sporting ha sacado más provechos con los trasvases directos que su rival ciudadano. El Benfica se reforzó alguna vez a costa de su vecino, pero casi nunca con un impacto relevante. De esta manera fichajes como el de Fernando Mendes (1989, que luego fijaría el récord de ser el único en jugar en los cinco campeones ligueros lusos) Jorge Amaral (1994), el lateral derecho Marinho Costa (1995) o más recientemente Yannick Djaló (apuesta personal de Jorge Jesus) nunca triunfaron como encarnados.

Si omitimos el trasvase directo, una figura destaca por encima de todas, la de Simão Sabrosa.  Como le pasó a Cristiano Ronaldo, Quaresma o a Nani, Simão se marchó bien pronto cuando empezaba a despuntar en el Sporting de Lisboa y con diecinueve años hizo las maletas para recalar en el Barcelona. En el Camp Nou no terminó de cuajar y tras dos temporadas optó por volver a Portugal, pero para vestir el águila en el pecho. En el Benfica se convirtió en la estrella del equipo y capitán el las seis temporadas que estuvo (2001 a 2007) hasta que su nivel le obligó a saltar a una liga mayor y firmó por el Atlético de Madrid. Si Paulo Sousa se convirtió persona ‘non grata para los seguidores del Benfica, Simão, en cambio, provoca el mayor daño emocional (junto con João ‘Judas’ Moutinho) a los aficionados sportinguistas.

Simão criado en la cantera sportinguista pero ídolo de la afición benfiquista/ J. Pedras

Simão criado en la cantera sportinguista pero ídolo de la afición benfiquista/ J. Pedras

Pero también hay jugadores que pasaron por ambos equipos con más pena que gloria. Es el caso del ídolo colchonero Paulo Futre, que la escasez de tiempo en ambos clubes lisboetas (una campaña en Alvalade y medio curso en Da Luz) puso difícil que triunfara en ninguno de los dos clubes. Si lo hizo en el otro grande de Portugal, el Oporto donde amén de lograr dos ligas se coronó como campeón de Europa justo antes de ser una de las grandes figuras del Atlético de Madrid de finales de los 80.

Reculando hasta la década de los 70, hay más ejemplos de un Sporting beneficiándose con refuerzos directa o indirectamente provenientes del oeste de Lisboa. Como en 1977, cuando se hizo con la dupla Correia-Jordão. João Rocha, presidente leonino entonces, aprovechó la vacilación del Benfica en renovar al lateral Artur Correia (que acababa de salir de una lesión), para hacerse con ese internacional portugués que completó tres temporadas a buen rendimiento. Por otro lado los blanquiverdes lograron un fichaje aún más importante, rescatando al delantero Rui Jordão, que tras alcanzar el cielo con el Benfica, vivía una experiencia frustrante en el fútbol español (pese a sus catorce goles no ayudó al Zaragoza a eludir el descenso). El ariete nacido en Angola, fue un fichaje redondo, pues su compromiso con el Sporting duró nueve campañas donde marcó más de 180 goles, formando con Manuel Fernandes una de las mejores duplas ofensivas del fútbol portugués (y llevando así al Sporting a su mayor hito en la Copa de Europa, los cuartos de final de la 82/83).

A pesar la rivalidad tan enraizada entre Benfica y Sporting, también hubo épocas con trasvases pacíficos resultado de fichajes consensuados entre ambos clubes. Como por ejemploe ne el verano de 1979, cuando águilas y leones intercambiaron porteros suplentes (Botelho por Fidalgo) y defensas centrales (Eurico por Laranjeira). Un pacífico entendimiento que no  parece posible en los tiempos que corren.

En suma, André Carrillo es otro ejemplo de una historia centenaria entre traiciones lisboetas. Una historia que salvo los casos señalados no es muy fructífera pues la mayoría de los 43 futbolistas que la protagonizaron son meros figurantes en la legendaria historia de los dos clubes más importantes de la capital lusa.

Los 43 jugadores que pasaron por el Benfica y el Sporting desde la 1934/35

Trasvase directo (17): Alcobia (1937), Antonio Martins (1938), Pérides (1964), José Barroca (1964), Artur Correia (1977), António Botelho (1979), Laranjeira (1979), Eurico Gomes (1979), Fidalgo (1979), Fernando Mendes (1989), Pacheco (1993), Paulo Sousa (1993), Jorge Amaral (1994), Marinho (1995), João Pinto (2000), Derlei (2007) y Yannick Djaló (2011).

Con parada en otros clubes (26): Galvão (año inactivo entre Sporting y Benfica), Lourenço (Vitória Guimarães entre Benfica y Sporting), Mascarenhas (Barreirense entre Benfica y Sporting), Rita (Sporting de Covilhã entre Sporting y Benfica), Ferreira Pinto (Fabril entre Sporting y Benfica), Pedras (Vitória Setúbal entre Benfica y Sporting), Nelson Fernandes (Varzim entre Benfica y Sporting), Alhinho (Betis y Oporto entre Sporting y Benfica), Rui Jordão (Zaragoza entre Benfica y Sporting), Carlos Manuel (Sion entre Benfica y Sporting), Futre (Oporto y Atético Madrid entre Sporting y Benfica), Bruno Caires (Celta y Tenerife entre Benfica y Sporting), Cadete (Brescia, Celtic Glasgow y Celta entre Sporting y Benfica), Dani (West Ham United y Ajax entre Sporting y Benfica), Dimas (Juventus, Fenerbahçe y Standard de Lieja entre Benfica y Sporting), Hugo Porfírio (Tirsense, União Leiria, West Ham United y Racing de Santander entre Sporting y Benfica), Paulo Bento (Oviedo entre Benfica y Sporting), Caneira (Salgueiros, Beira Mar, Alverca y Reggina entre Sporting y Benfica), Rui Bento (Boavista entre Benfica y Sporting), Simão (Barcelona entre Sporting y Benfica), Peixe (Oporto y Alverca entre Sporting y Benfica), Luis Filipe (União Leiria, Marítimo, Braga entre Sporting y Benfica), Carlos Martins (Recreativo de Huelva entre Sporting y Benfica), João Pereira (Gil Vicente y Braga entre Benfica y Sporting), Maniche (Oporto, Dinamo Moscú, Chelsea, Atlético Madrid, Inter de Milán y Colonia entre Benfica y Sporting), Bruno César (Al Ahli, Palmeiras y Os Belenenses entre Benfica y Sporting).

Nacho Mateo

Periodista, hice mis primeros pinitos en la prensa deportiva local y luego soñé con emprender. Curioso por naturaleza, también soy productor audiovisual. Cada uno se marca su propia frontera